Boletín 1014
En tiempos de Jesus, los perros eran carroñeros: salvajes, sucios e indecorosos (La cruz del rey, Timothy Keller); y los sordos eran marginados y rechazados como cualquier otro con una limitación de esta connotación. Los judios consideraban a los no judios, perros; por lo que concluimos que, muchos eran marginados por su trasfondo étnico y por sus limitaciones físicas. Nada distinto al mundo actual.
Jesús usa estas realidades sociales y humanas para identificarse con nosotros y mostrarnos el propósito de la salvación que trajo al mundo. En el evangelio de Marcos observamos dos historias en las que podemos vernos reflejados: Marcos 7:24-37 La mujer sirofenicia que tenía una hija endemoniada y el sordo-mudo que es sanado.
Hay varias cosas que coinciden en estas personas: son marginados, tienen una necesidad que está fuera de su alcance solucionar, van ante Jesús para buscar sanidad y ellos creen en Jesús.
Ambos nos revelan algo sobre la condición del hombre y la salvación que el Hijo de Dios trajo al mundo. La necesidad, la sensación de abandono y vacio deben acercarnos a Dios en humildad. La mujer sirofenicia era consciente de que no tenía derecho a reclamar nada de Dios, que no merecía su favor, pero insiste con tanta contundencia que logra que el Señor acceda a su petición. Esta es la manera correcta de acercarnos a Dios. El hombre no tiene justificación alguna para reclamar algo a Dios, no tenemos derechos ante Él, no nos debe nada; sin embargo, está dispuesto a favorecernos. Aunque éramos como perros sin derecho a la comida de la mesa, él nos invita a comer sentados en la mesa como hijos, nos hace parte de su familia. El Señor se acerca y nos dignifica, aún cuando no lo merecemos.
Mientras tanto, el sordo mudo nos revela nuestra sordera y sequía espiritual que fue cambiada en grito de alegría y alabanza a Dios. Ahora le oímos y le alabamos. (Is.35:5-6). El Señor nos ha acercado al Padre, nos ha visto con misericordia y hemos recobrado los sentidos espirituales por el nuevo nacimiento que nos ha dado, ahora oímos su voz y alabamos su nombre, somos sus redimidos y hemos hallado felicidad y dicha en Él.
“Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.” —Marcos 7:37
DEVOCIONAL
Lunes | Marcos 7:24-25
¿Cuál era la necesidad de la mujer? ¿Cómo se acercó a Jesús?
Martes | Marcos 7:26-28
¿Cómo eran percibidos los no judios por los judios? ¿Por qué Jesús le responde de esa manera? ¿De qué forma representa esta mujer al pueblo cristiamo?
Miércoles | Marcos 7:29-30
¿Qué observa Jesús en la respuesta de la mujer? ¿Por qué el Señor accede a su petición?
Jueves | Marcos 7:31-34
¿Por qué crees que Jesús gimió mientras hacía este milagro? ¿Por qué crees que Jesús hace todas estas cosas al momento de sanar al sordo mudo?
Viernes | Marcos 7:35-37
Lee Isaías 35:5-6 y observa cómo este pasaje se relaciona con el evento de la sanidad del sordo-mudo. ¿Cómo estos dos textos nos hablan de la salvación?

